Arrastras lentamente tus pies al abismo de la rutina, sabiendo que todo cuanto siempre has hecho ha sido infravalorado y tirado a lo que la sociedad llama pequeños detalles. Nadie recordará tu nombre, nadie sabrá jamás que viviste por y para los demás, a nadie le va a importar que mueras retorciéndote lentamente en un charco de sangre formado por la ingratitud...
Siempre pensaste en que habría alguien ahí fuera para ti, que hiciese de tu vida el mundo perfecto que siempre soñaste, sin embargo, ese mundo era un espejismo en el desierto de tu desesperación, posteriormente transformado en un infierno de rabia al ser traicionado de forma implacable por esa otra persona, que como tantas otras buscaron su propio beneficio y felicidad, que no entendieron que el amor era cosa de dos y que dos personas se convierten en uno cuando todo parecía perdido. Pero te encuentras solo en tu País de Nunca Jamás, sin saber que hacer y rogando para que Campanilla también se olvide de quien eres realmente, deje de echar sus polvillos amarillentos y caigas al vacío, como siempre, cuando creias estar en el punto más alto de la mierda que es tu vida.
Sorprendentemente siempre hay un motivo que te empuja a seguir adelante, a pesar de que el resto no te comprende y te sientes venido de otro mundo, no sólo por el mero hecho de que no te entiendan en éste, sino también porque no quieres asimilar la posibilidad de compartir un mundo de sufrimiento, de dolor, de incomprensión y de tan poca fortuna para algunos que pasa indiferente a ojos de otras... llamémolas personas... más afortunadas, que en lugar de compartir todo aquello que les hace ser felices, quieren más y más.
Desde este punto comienza la historia de mi vida...
Nacer desde el error de dos personas que abogaban mediante sus acciones de desplazarme de sus vidas para lograr su paraíso, creer que podía resultar menos doloroso no aceptarlo, viviendo entre engaños, golpes y mentiras; destrucción de la infancia, encontrándote totalmente perdido en la inmensidad de este pozo de continua tortura maquillada en que se a convertido mi vida.
Sabiendo que rio por no llorar y purgar al fin toda la pena que llevo dentro, el mundo de la enseñanza se abrió paso entre mis quejas silenciadas, no obstante... abusos y mofas por ser alguien diferente que no encajaba en una sociedad perfecta que solo acepta hombres perfetos, que miraba tras sus anteojos y levantaba su oronda figura del suelo, resvalando una vez tras otra ante la crueldad derramada a sus pies le hizo volverse inmensamente agresivo e irracional... me hizo volverme lo que a ojos de la sociedad es conocido como una persona fuerte y ami entender es el de una persona débil que no puede abrirse ante el mundo.
Sentimientos de júbilo y superación segregaba todo mi cuerpo cuando era yo el que daba el golpe, cuando no era yo el que recibía, sino el que repartía esa penosa forma de actuar llamada violencia, lo que atrajo las miradas del sexo opuesto, había solucionado mis problemas de autoestima mediante violencia, pero el amor es algo completamnte distinto a lo que había experimentado hasta ahora... dos años de engaños bastaron para encontrarme como al principio, para posteriormente volver a experimentar ese dolor punzante en el pecho.
Afortunadamente, la experiencia ha hecho que pueda encontrar a alguien por quien vale la pena seguir adelante, mi vida fue destruida desde un primer instante, pero unirla a alguien para salvarla de tanta hipocresía por parte del resto le da sentido a todo lo que hago... no vivo mi vida, vivo la vida de otra persona... porque descubrí que eso es lo que me hace realmente feliz, porque la felicidad es algo que no me esperaba en mi pozo de amargura... sino en los ojos cristalinos de mi pareja, cristalinos por haber conseguido purgar en gran parte los sentimientos que se hallaban amontonados en el fondo de mi corazón. Mirar esos ojos significaba encontrar paz, algo desconocido hasta entonces para mi, mirarla a los ojos... es todo lo que necesito para seguir vivo y ser feliz... y el no poder hacerlo significaría entregar mi cuello a la guadaña de la muerte.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


